2000Esperpento
Los aspectos más complejos de la existencia y los entresijos del comportamiento humano pueden expresarse a partir de metáforas que podemos descubrir en la ficción. Payasos, marionetas, equilibristas, comediantes, muñecos, monstruos, personajes todos ellos disfrazados de personas y personas que parecen enmascarar otra identidad. Los elementos del atrezzo construyen la escenografía de cada pequeño suceso de manera igualmente metafórica, ya se trate de cuerdas, cristales, hilos, mangas, máscaras, alas sin plumas, bolsas de papel..., y su papel, precisamente, no es el de adornar sino el poder facilitar pistas para la comprensión de una realidad que parecía indescifrable y, por tanto, inamovible. Cada acontecimiento narrado manifiesta la necesidad de un cambio de actitud frente al conformismo habitual. Ahora bien, no se trata simplemente de un cambio personal frente a un trauma psicológico que afecta solo a un individuo sino que la crisis va más allá, porque cada fragmento en forma de cuadro representa un fragmento de sociedad en historias mínimas y, en su reflejo, a quienes les contemplan.
Sonambulista. 61 x 50 cm
Acto I. 55 x 46 cm
Acto II. 55 x 46 cm
Eterno retorno. 33 x 100 cm
Imitador de voces. 50 x 81 cm
Fianculli e dementi (díptico). 65 x 54 cm c/u
Entreacto. 100 x 100 cm
El envés de las palabras. 46 x 46 cm
He venido para ver. 80 x 180 cm
Cáscara y memoria. 80 x 180 cm
Vuela. 50 x 61 cm
Noche ala. 100 x 100 cm
Sin sentido (a G.R.). 100 x 100 cm
Ver para creer. 73 x 33 cm
Umbría. 100 x 100 cm
Manual del comediante. 180 x 80 cm
Sonambulista. 61 x 50 cm
















