2004Ver o arder

2004Ver o arder

A partir de la disyuntiva que ofrece el título se articula la secuencia de cuadros que extiende las premisas del primer término: ver, invitando a mirar, más allá de lo que aparece a simple vista. Quien mira, en este caso, se convierte en testigo voluntario, participante con sus propias experiencias, sensaciones y pensamientos en la escena que contempla. De este modo, dentro de las situaciones que los cuadros ofrecen, hay mucho más: todo lo que la mirada del otro contiene. Su propio imaginario, a partir de lo leído, vivido o contemplado, será lo que vaya despertándose en la pintura. Es el momento en el que el observador entiende la figura del testigo como fermento de conciencias y de nuestra memoria común abocada a repetir los males de la historia si no nos hacemos cargo de ella.

voluntad_de_recordar

Voluntad de recordar. 35 x 35 cm

Niebla-o-ceniza

Niebla o ceniza 1 y 2. 40 x 110 cm c/u

conciencia en llamas

conciencia en llamas. 200 x 200 cm

Ser-del-límite

Ser del límite. 154 x 69 cm c/u

Sentido-de-la-vista

Sentido a la vista. 50 x 50 cm

Releyéndolo

Releyéndolo. 70 x 65 cm

El-hilo-rojo

El hilo rojo. 50 x 100 cm

El-pulso-del-tiempo

El pulso del tiempo. 100 x 100 cm

Soy-vosotros

Soy vosotros. 100 x 50 cm

El-desertor

El desertor. 37 x 79 cm

Otro-destino

Otro destino. 100 x 200 cm

Exilio-interior

Exilio interior. 200 x 200 cm

Límite

Límite. 120 x 40 cm

Salida

Salida. 200 x 200 cm

Cabezudo

Cabezudo. 180 x 100 cm

Gigantes

Gigantes. 180 x 100 cm

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