2005Escenas de interior
Unas cuantas personas ocupan por un tiempo la misma habitación. Son seres intercambiables con quienes cualquiera podría identificarse. Sus gestos, aparentemente inofensivos, crean escenas intrigantes y también ridículas, que pueden desembocar en cierto grado de estupidez con derivas insospechadas.
Esta serie recupera el clima confuso, ya tratado en la serie Esperpento, a través de la teatralización de diversos actos incomprensibles: conversar con uno mismo ante una silla vacía; dormir sobre una almohada que enfunda un cuerpo extraño o usarla para ocultarse dentro de un armario; creerse invisible detrás de una cortina; oír voces a través de la pared o, bien, taparse la cara con las manos para desaparecer.
Lo absurdo choca por contraste con la aparente naturalidad y delata cierto trastorno en la conducta. Estas personas, desvinculadas entre sí, simbolizan esa parte autómata de la sociedad, donde seres anónimos –también de sí mismos–, personas ensimismadas, ignorantes y malogradas, no solo desconocen el origen de sus miedos sino que los generan.
2005Escenas de interior
Unas cuantas personas ocupan por un tiempo la misma habitación. Son seres intercambiables con quienes cualquiera podría identificarse. Sus gestos, aparentemente inofensivos, crean escenas intrigantes y también ridículas, que pueden desembocar en cierto grado de estupidez con derivas insospechadas.
Esta serie recupera el clima confuso, ya tratado en la serie Esperpento, a través de la teatralización de diversos actos incomprensibles: conversar con uno mismo ante una silla vacía; dormir sobre una almohada que enfunda un cuerpo extraño o usarla para ocultarse dentro de un armario; creerse invisible detrás de una cortina; oír voces a través de la pared o, bien, taparse la cara con las manos para desaparecer.
Lo absurdo choca por contraste con la aparente naturalidad y delata cierto trastorno en la conducta. Estas personas, desvinculadas entre sí, simbolizan esa parte autómata de la sociedad, donde seres anónimos –también de sí mismos–, personas ensimismadas, ignorantes y malogradas, no solo desconocen el origen de sus miedos sino que los generan.







