1997Sombras de cadmio
El cadmio es un mineral que aporta a determinados colores intensidad y saturación; los rojos, magentas, naranjas y amarillos que lo contienen se caracterizan por su condición extremadamente cálida y saturada. Estos son los colores empleados en la parte clara de las formas y, por contraste, dan pie a la sombra en los tonos fríos igualmente intensos: turquesas, esmeraldas, prusias o púrpuras... Sombras de Cadmio anuncia de este modo dos partes antitéticas: cadmio está nombrando a la pintura, implícitamente, en el material utilizado, y sombra propone el envés de lo claramente visible, es decir aquello que se esconde porque se desea, se intuye o se teme. La luz cegadora del cadmio necesariamente produce sombras, ambos extremos rivalizan en el mismo plano desmintiéndose y liberando en su lucha otros espacios para el pensamiento. Un enfrentamiento de sentidos que delata, al menos, que no existe una única fórmula ni mejor de ver ni una mejor que las demás. En todo caso, activa la necesidad de querer, a partir de la duda, y de mirar, mediante la pintura, aquellos trazos velados e indescifrables de lo otro desaparecido en la superficie del cuadro.
Círculo vicioso. 100 x 140 cm
Nómadas. 100 x 140 cm
Nadie espera. 60 x 60 cm
Por venir. 60 x 60 cm
De-venir. 100 x 140 cm
Vértigo. 50 x 110 cm
De-rota. 100 x 100 cm
Si ella supiera I. 100 x 100 cm
Si ella supiera II. 100 x 100 cm
Sinceramente. 100 x 100 cm
La nada. 200 x 100 cm
Respira por la herida. 30 x 90 cm
Atonal.













